Antiguo Egipto, Muerte y Más Allá

El Antiguo Egipto fue mucho más que un país bendecido por el bienestar , la prosperidad y la habilidad artesanal. También era una civilización con una compleja concepción del mundo y la realidad. Los usos y costumbres de sus gentes se basaban en firmes creencias religiosas  Según las antiguas leyendas de Egipto, en el principio de los tiempos hubo una “creación” que había convertido caos en orden. Desde entonces el universo se hallaba en un equilibrio inestable, de ahí que el correcto mantenimiento del orden fuera una prioridad constante, y con la muerte la exigencia era aún mayor si cabe para las gentes del Antiguo Egipto.

TEXTOS SOBRE LA MUERTE EN EGIPTO

Hablar de la muerte en el Antiguo Egipto es adentrarnos en un mundo donde todo respondía a un motivo simbólico y funcional y cada acción debía llevarse a cabo con una minuciosidad extrema. Los egipcios concebían la vida como un simple lugar de paso donde todo ser humano debía ganarse su derecho a entrar en el “Campo de los Juncos”, el paraíso según las leyendas de Egipto. Resulta increíble que los faraones hicieran de la construcción de su propia tumba uno de los asuntos más importantes que resolver en su vida y, si bien todas las tumbas son diferentes, al contemplar sus paredes se aprecia un gran paralelismo simbólico: imágenes mitológicas, escenas de los grandes dioses de Egipto, genios, peligros y enemigos, todo relacionado con la muerte en Egipto y el viaje al Más Allá.

Además de los jeroglíficos descifrados en los muros de las cámaras funerarias, se conserva un documento conocido como El libro de los Muertos. En el Egipto antiguo se conocía como “Peri Em Heru” (Libro para salir al día) y era un texto religioso en el que se narraba al difunto cómo debía comportarse en el más allá y se ilustraban las distintas partes del viaje hacia el Campo de los Juncos. Además, contenía fórmulas para sobrevivir a los peligros del mundo subterráneo conocido como Duat, ganar el Juicio de Osiris y viajar al Aaru lugar paradisíaco donde reinaba la gran luz, “el terno día de la divinidad”. En definitiva, la muerte en Egipto era un paso a la vida.

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fragmento del Libro de los Muertos

Vídeo sobre la muerte en Egipto:

EL VIAJE DEL DIOS SOL

De todos los dioses de Egipto el más importante era Ra, el dios del sol, a quien se le atribuía un ciclo eterno, el ciclo de la vida y la muerte, del día y la noche. Todos los días el Sol se levanta por el este dando vida al país del Nilo y se esconde por el horizonte, muriendo tras las montañas de occidente.

Y dicen las leyendas de Egipto que, durante la noche, infinidad de enemigos y peligros le acechan en su viaje por el mundo subterráneo tratando de acabar con él para que no vuelva a salir al día siguiente. Pero Ra, con la ayuda de las divinidades, vence los obstáculos y vuelve a salir a la luz, como cada día, iluminando todo el Egipto antiguo.

Estos viajes quedaban escritos en las ya mencionadas tumbas para mostrar el camino que debía seguir el faraón de Egipto fallecido, quien se uniría a la divinidad en su barca durante el viaje de la noche y con su ayuda se enfrentaría a los enigmas y peligros que le deparaban antes de alcanzar la vida eterna en el paraíso.

Las ideas acerca de la vida en el más allá fueron cambiando a lo largo de la era dinástica. Al principio, solo los faraones de Egipto tenía un alma lo suficientemente fuerte y pura como para abandonar la tumba y vivir con los dioses mientras que el resto de personas debía habitar como espectros dentro de la tumba por toda la eternidad. Según la historia de Egipto, durante el imperio medio, las ideas acerca del más allá empezaron a ser más democráticas y, siempre y cuando se realizaran los procedimientos adecuados, cualquier alma podría abandonar su tumba y vivir junto al dios Osiris en el Aaru.

LA MOMIFICACIÓN EN EL ANTIGUO EGIPTO

Los egipcios creían que el alma podía vivir eternamente mientras el cuerpo se conservara, y desarrollaron un arduo proceso de conservación de sus muertos que realizaban los sacerdotes durante unos 70 días. Todo el ritual era celosamente vigilado por el dios Anubis, guardián de la necrópolis y dios de la momificación, representado con cabeza de chacal. En la actualidad, las momias de Egipto son auténticos tesoros, y muchas se han conservado sorprendentemente bien a lo largo de los siglos gracias a las técnicas que empleaban. En el artículo Egipto para niños de arqueoegipto.net se explica de manera clara y fácil como era el proceso de la momificación llevado a cobo por los antiguos egipcios.

Según la religión egipcia, la momia debía enterrarse en su ataúd con todos los bienes que el difunto podría necesitar en la otra vida. Así, las tumbas estaban repletas de comida, bebida, ropa, muebles, carros, perfumes, joyas e incluso figuras de sirvientes que trabajarían para el muerto. Por desgracia, estos preciados bienes funerarios atraían a ladrones y muchas tumbas fueron profanadas ya en la antigüedad, como las grandiosas pirámides de Egipto.

Anubis preparando una momia
Anubis preparando una momia

LA MUERTE Y EL VIAJE A LA VIDA EN EL ANTIGUO EGIPTO

Tras el proceso de momificación se realizaba el funeral. En el Egipto antiguo era bastante común contratar plañideras para que lloraran y se cubrieran la cabeza con polvo. Mientras, un sacerdote realizaba la ceremonia de Apertura de la Boca en la puerta de la tumba y tocaba la cara de la momia con herramientas sagradas, ritual que permitiría al alma del difunto volver a la vida. Entonces ésta comenzaba su viaje hacia el oeste, donde habría de pasar por un laberinto y responder diversos enigmas planteados por terribles porteros con forma de demonio. Por último el difunto comparecía ante Osiris, uno de los dioses de Egipto más conocidos y el encargado de juzgar al difunto. Este era el acontecimiento más importante para el muerto, quien debía jurar que no había cometido ningún pecado de una lista de 42 recitando un texto llamado “Confesión negativa”. Entonces el corazón del difunto se pesaba en una balanza contra la pluma de la diosa Maat, divinidad de la verdad y la justicia. Según la historia de Egipto, si se mantenía equilibrada significaba que el fallecido había llevado una vida ejemplar y podría vivir eternamente en el Aaru, pero si el corazón desequilibraba la balanza significaba que el muerto no era digno de llegar al paraíso y una terrible criatura llamada Ammit lo devoraba en una segunda muerte, que se concebía como la completa aniquilación según las leyendas de Egipto.

Lo que está claro es que las ideas concebidas en el Antiguo Egipto acerca de la vida y la muerte eran muy complejas. De toda la historia de Egipto son los aspectos religiosos los que más llaman la atención para los que hoy se interesan por tan antigua civilización. Según sus creencias, todos los humanos del Egipto antiguo estaban formados por varias partes que debían protegerse tras la muerte: primero estaba el cuerpo físico que se preservaba, como ya hemos dicho, embalsamando los cuerpo que darían lugar a las famosísimas momias de Egipto. Después creían que había dos formas de espíritu: el Ka, la fuerza vital que necesitaba comer para sobrevivir y el Ba, que representaba la capacidad del fallecido de moverse. En la religión egipcia, las tres partes se separaban en el momento de la muerte y volvían a unirse en los rituales del funeral para poder gozar de la plenitud del Más Allá.

momia
momia

Es un mundo fascinante el de la muerte en el Antiguo Egipto y la gran cantidad de tumbas que se conservan en la actualidad han permitido que podamos profundizar en la religión egipcia y comprender la importancia que sus gentes inferían a tal acontecimiento, llegando al punto de enfocar su vida terrenal en pos de otra divina y eterna.

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